Fernando Herráez. Entrevista a un maestro de la fotografía

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“En España se valora mucho más lo de fuera que lo propio”

Desde que comenzó sus trabajos a finales de los setenta, pasando por su faceta como profesor en la Universidad Popular de Alcobendas, uno de los artistas clave dentro de esta disciplina en nuestro país relata

su trayectoria y sus perspectivas sobre la fotografía actual.

Jovial y cercano. Aunque Fernando Herráez se defina a sí mismo como un “profesor duro” lo cierto es que en el trato próximo es una de esas personas con las que sientes que podrías estar horas hablando sobre multitud de temas. Y no precisamente sobre aquello por lo que es más conocido. Esa naturalidad que buscaba reflejar a través de imágenes donde, durante gran parte de su carrera, enseñaba en los rostros de personas corrientes instantes en donde no nos pararíamos si no fuera por la mirada de su objetivo, la transmite el creador cuando habla sobre ello. Sin embargo, al igual que su aula en la UPA está situada al fin de la planta baja, sus palabras se endurecen cuando en un momento de nuestra charla hablamos sobre el trato que la fotografía, extrapolándolo al arte en general, recibía y recibe en España. Para él dejada ahí, muy apartada del resto.

Tu afición te vino de pequeño, cuando curioseabas imágenes de la revista LIFE. Luego ya estabas estudiando Farmacia pero decidiste dedicarte a ello.

Fernando Herráez: Mi padre tenía la colección y yo lo leía. Entonces vi las fotografías de la mejor época de la fotografía americana, que fueron finales de los cuarenta y los años cincuenta. En Farmacia, el primer curso entré en una cátedra que, creo que se llamaba entonces, interno. Y te aprobaban la asignatura y te daban muy buena nota y tal. Me dijeron que revelara allí, yo  no había revelado en mi vida unos rollos y tal. Empezó a llegarme el gusanillo y hasta el momento actual.

En esos comienzos fuiste muy deprisa, fundaste la agencia Cover en el 79.

F.H: Yo y otros cuatro. Yo soy miembro fundador, no el fundador, que es diferente. Eso lo hicimos en el año 79 y habían pasado unos añitos. Yo me fui de Granada ya en el año 73. Y estuve desarrollando mi fotografía y ya me conocí a la gente. Entonces yo y otro grupo de gente fundamos Cover. Y luego ya fuimos creciendo, unos diecinueve o veinte. Estaba dedicada a la prensa, al reportaje, luego ya se fue degenerando y aquello terminó haciendo prensa del corazón. Hoy ya no existe.

Desde el punto de vista de exposiciones individuales tu primera muestra fue “Ritos ibéricos”. Me llama la atención dentro de tu currículum que esa exposición pasó primero por varias ciudades en el extranjero antes de llegar a España.

F.H: Fue sobre el tema “Ritos ibéricos, sí. Pero si te digo la verdad ahora mismo no me acuerdo que año fue. Fue una colectiva esta de “Ritos ibéricos”, pero la individual primera la verdad es que ahora mismo no me acuerdo en qué año fue. Sobre lo segundo, eso siempre pasa, igual que lo último que tengo “Mediterráneo”. Se inauguró en Nueva York y fue por unos quince sitios distintos del mundo. Pero aquí en España no se ha expuesto nunca, eso me ha pasado siempre, es una constante.

Luego en tu faceta docente, hablábamos antes de que fundasteis la agencia Cover, y en 2003 la Photoescuela.

F.H: Duró muy poco  porque aquello estaba ya en decadencia. Ahí si fui yo solo. Era el director de la Photoescuela, la verdad es que duró dos años y no seguí con aquello. El ambiente de la creación de Cover no seguía ya en 2003. Sólo quedaba un miembro original y aquello fue ya muy diferente y no pudo seguir adelante mucho.

Desde casi el principio has compaginado la docencia con trabajo individual.

F.H: Aquí tengo bastante tiempo libre porque trabajo por la tarde solamente y siempre hay un apaño para hacer los trabajos los fines de semana viernes, sábado y domingo. En un avión te plantas en cualquier sitio. Y a tranca y barranca, entre vacaciones y un sitio y otro hemos podido seguir haciéndolo así.

¿Cómo trabajas a la hora de enseñar fotografía? Porque al hacerlo individualmente tú ya tienes tu técnica, un gusto, una manera de tratar las imágenes. Pero… ¿cómo puedes transmitir a aquella gente que esté buscando iniciarse o que busque desarrollar esa faceta para unas cuestiones generales que puedan ser comunes o cualquier aficionado a la fotografía?

F.H: Hombre, eso es lo más difícil, precisamente, de enseñar. Porque claro, enseñar una técnica hoy día… con Google tienes toda la fotografía. Yo uso mucho un curso que no es que sea una genialidad pero explica bien, se llama curso trípode, que está en Youtube. Eso lo puede coger cualquier, quizá lo único que no se puede transmitir por este tipo de los medios es determinadas facetas que pueden dar entusiasmo a determinadas personas que sean receptivas a ello y todo el mundo no lo es. Y lo notas. Hay alumnos que sí son receptivos y lo notas, y avanzan, otros no lo son y no hacen gran cosa. De hecho, terminan tercero y siguen haciendo las mismas fotos. Yo veo que sí, que tienen un poco más de técnica pero el alma que tiene una buena foto no saben insuflársela.
El otro día le estaba echando yo una regañina, precisamente, de los de máximo nivel diciendo que, bueno, que cómo le van a salir las fotos buenas si no sentían el tema que estaban haciendo. Si no sientes una cosa no la puedes transmitir nada. Si estás cogiendo un tema que no te dice nada ¿cómo vas a transmitir algo?. Es una manera de picarles y tal en los cursos avanzados. Ahí, de una manera o de otra, si casi no arrancan ya van para delante. Pero hasta que llegan ahí son minorías, son minorías, sí.

Llevas trabajando muchísimos años y hoy casi todo es tecnología digital. ¿Cómo experimentaste el paso de trabajar con cámaras analógicas, o si todavía lo sigues haciendo, a hacerlo con instrumentos digitales?

F.H: Mi trabajo personal lo sigo haciendo en analógico como el resto de compañeros de generación. Pero tengo también máquina digital, evidentemente. Desde el principio, como no me cuesta ningún trabajo revelar ni positivar y yo creo que sale mucho mejor que en el Photoshop por mucho CS3, CS4, que halla. El blanco y negro yo creo que sigue siendo mejor, lo he discutido con gente así muy metida en el asunto digital y están todos de acuerdo. Si positivas bien sale mejor. Como no me cuesta ningún trabajo y sé positivar muy bien. Reconozco que es más incómodo, estás sentado aquí y no puedes dejar un retoque y lo tocas o te tiras una semana con él, ahí en el laboratorio o terminas o… (Risas). Pero como ya está uno acostumbrado pues tampoco te supone un gran problema. El digital tiene grandes ventajas, eso es indiscutible. La inmediatez.

Dentro de tu trabajo personal, en tu trayectoria, has preferido ir fotografiando a gente en un entorno más rural o tradicional.

F.H: Sí, de hecho en mi época éramos un grupo de amigos, éramos cinco fotógrafos en aquella época, hoy en día hay uno muerto, con lo cual ya queda poco del espíritu. Y sí nos gustaba, lo queríamos. Y yo creo que todos nos movíamos por lo mismo. Era deseo de encontrar la gente puesta al natural, digamos de alguna manera, por eso usábamos las fiestas y la gente estaba desinhibida y tampoco era un problema. Ten en cuenta que yo empecé cuando Franco vivía. La cantidad de veces que me ha detenido la guardia civil y todo eso en aquella época no te lo puedo ni decir. Un señor con unas barbas enormes, pelo como el que tengo ahora pero más pelo. Un tipo sospechosísimo.

¿Simplemente por hacer fotos?

F.H: (Risas) Simplemente por la pinta, y encima llevaba las cámaras peor todavía. A mí me han llegado a detener hasta por carterista, pero claro, yo no robaba carteras. No me dedicaba a eso. Las cosas más peregrinas. Pero bueno, era una época “muy chunga”. Pero también cuando murió Franco fueron unos años muy interesantes. Luego ya se desvaneció todo. Y estamos en una época en la que no se sabe apreciar lo que se tiene de libertad y de todo lo otro. Y no te digo nada de la revolución de Google, tienes todo el saber humano desde tu casa y sin moverte. Pero la gente tampoco sabe utilizarlo bien.

Al hacer ese tipo de fotografías, lo has comentado, buscabas gente muy natural. Me llama mucho la atención algunas actitudes que de naturales resultan extrañas, nadie se dejaría hacer una foto así. Recuerdo una en una lonja en Portugal donde salen varias mujeres alrededor, hay una que se está rascando la nariz, otra se está metiendo un dedo en la boca…

F.H: Eso, aunque te parezca extraño, en esa lonja los únicos que contratan son mujeres. Muy avanzado en un pueblo como Portugal, en aquella época, naturalmente (Se refiere al año 79). Pero siempre buscando el lado humano, el natural, hay gente que no aprecio, que me fastidia, pero en general la gente es buena gente. Si no tienen lo que es de ser malos en general son buenos. Porque todos podemos ser malos en algún momento determinado. Pero sí, aunque ya te digo que hoy en día no hago reportaje. Ya hago sólo paisaje, ya no…

¿Por qué decidiste dar ese cambio y hacer sólo paisaje ahora mismo?

F.H: Pues mira, más que nada por las condiciones físicas. Es más cómodo. A medida que uno va teniendo edad no tienes la elasticidad de bajar, correr, subir, de subir esto, bajar para allá, meterte… Mi maestro, que era Josef Koudelka, y que sigue siéndolo porque no se ha muerto me dijo: “Primero los fotógrafos de reportaje empezamos haciendo reportaje, luego paisaje, y cuando ya somos más viejos bodegones” (Risas). Así no sales de casa. Creo que tiene toda la razón. Él también ha pasado a paisaje, y creo que está haciendo algunos bodegones. La vida te condiciona la fuerza física, la moral, mucho, mucho. Los jóvenes no os dais cuenta.

Muchas de tus fotografías están situadas en Portugal.

F.H: Eso es lo que has podido ver en la web. He trabajado en toda Europa entera, África y Oriente Medio. Fundamentalmente en los primeros años, durante muchos años, trabajé en Europa. Incluso llegué a tener una novia fotógrafa holandesa, vivía en Holanda. A mí me da igual, Ancha es Castilla. Pero siempre pensé, y sigo pensándolo cada día más, nosotros entonces éramos muy exigentes con nosotros mismos, eso ha cambiado mucho. Entonces, si tú fotografías una persona normal, que no está haciendo una cosa especial, yo que sé como decirte… en la India, te llama más la atención que si tú fotografías en tu propio entorno, es mucho más difícil que te pueda llamar la atención. Y a mí la gente en los países exóticos, la gente exótica, pues es eso, la gente ya sólo se basa en eso. En que es exótica. Entonces, pues me ha gustado ir algunas veces a esos países a verlos. Pero, en general, no he hecho fotos muy a menudo.

Hay mucha gente que valora más la fotografía en otro lugar, en otra parte del mundo, más por dónde se ha realizado que por lo que quiera transmitir. ¿Cómo trata de conseguir un fotógrafo que eso no se quede en una mera anécdota de ser una fotografía realizada en un lugar exótico?

F.H: Hombre, mira, la fotografía es un conjunto de muchas cosas. Entre ellas la cultura que uno tenga, un buen fotógrafo no puede ser sólo fotógrafo. Tiene que entender de cine, de pintura, de cómic, de imagen, de todo, un bagaje. Y tiene que vivir en el mundo, y relacionarse con la gente, saber lo que sucede. Por supuesto saber de política, saber de todo un poco. Y cuanto más sabes si eres capaz de poder aplicarlo a una imagen pues el resultado es mejor. Tú ten en cuenta que el hecho de hacer la imagen es un pequeño paso nada más. El paso más importante es seleccionar esas imágenes que has hecho con arreglo a tu manera de ver y lo que quiere decir. Esa selección es lo más importante de todo, es lo que al final va a decir algo o no lo va a decir.

Formas parte también de la Colección de Fotografía de Alcobendas, con algunas imágenes de “Línea de Playa”.

F.H: Ten en cuenta que yo, como la mayoría de mis compañeros, hemos editado muy pocas cosas, entonces la gente te pide de lo poco que conoce. Entonces, es lo que más me ha pedido, pero es una parte muy chiquitita de mis trabajos. Se terminó en el año 90 y se empezó en el 76,

Esas fotografías, con el paso del tiempo, cuando vuelves a verlas otra vez ¿piensas que podrías haber cambiado algo?

F.H: No, no es que sea perfecto. No hay nada perfecto en este mundo. Pero sigue conservando el espíritu con el cual las hice y sigo viendo el mismo. Pero bueno, uno es juez y parte, no sabes si verdaderamente está realizado o no, eso tiene que ser el tiempo quien lo diga o no lo diga.

Comentaba tu participación en la colección fotográfica de Alcobendas. A ese respecto ¿qué te parece el trato que se da a la fotografía en la ciudad? Se suelen exponer fotografías a menudo en el bulevar Salvador Allende o en el propio ayuntamiento.

F.H: Sí, sí, sí, el nivel que se da a la fotografía en Alcobendas es fantástico. Ya quisiéramos que en otras partes se hiciera lo mismo. Yo no tengo ninguna queja y llevo aquí desde el año 81, desde el de Tejero, y nadie me ha venido nunca a decir si estoy dando bien la clase o mal. Ni desde los políticos ni por otros políticos, y creo que esa es la máxima aspiración de un profesor, que te dejen enseñar, porque al final, a la postre, son los propios alumnos los jueces. Si estuviera todo el mundo diciendo lo malo que eres entonces ya cambiarían, pero afortunadamente no ha protestado mucha gente, en treinta años sólo ha protestado uno. No está mal. Aunque soy un profesor duro, eso sí lo dice todo el mundo, pero es que sino qué vas a hacer. Hay dos maneras de poder enseñar. ¿Que a la gente le gusta hacer puestas de sol? Pues que haga puestas de sol, sin ningún problema, pero el problema es cuando les dices que eso no vale, que hay que hacer otra cosa. Entonces es cuando chocan las mentes y crujen los esquemas y tú tienes más trabajo, evidentemente.

Lo último que has realizado, el año pasado, es “Sangre de toro”.

F.H: Eso se ha realizado durante muchos años, lo que pasa es que en España no se había expuesto nunca. Había un organizador en Francia que llevaba desde el año 91, que terminé de montar el trabajo, queriendo montar allí. Lo que pasa es que no habíamos llegado a un acuerdo económico (Risas) pero llevaba detrás de mí no sé cuantos años. Entonces, eso no lo ha visto nadie. Pero ya te digo, mi obra la conocen más fuera que dentro. Entre otras cosas porque el español admira más al papanatas que viene de fuera. Bueno, los papanatas no, los papanatas son los españoles. Lo de fuera tiene que ser bueno y lo de dentro: Buagh.

Eso creo que nos ocurre en muchísimas de las artes.

F.H: En España en todas. Es el único país del mundo, porque, por ejemplo, yo tengo un amigo fotógrafo francés que se llama Bernard Plossu y él lleva mucho tiempo afincado en España y viviendo aquí, está casado con una española. Pero es que es francés, lleva mucho tiempo afincado, hace muchos talleres, muchas cosas. Por ejemplo, me acuerdo una vez en que le iban a hacer una pequeñísima exposición en Valencia y la embajada francesa puso dinero para hacer un pequeño catálogo. Defienden lo suyo. Y aquí, en España, lo único que te dan es “por el culo” cuando vas a algún sitio. Y, en el mejor de los casos, te dicen que te bajes los pantalones y te “dan por el culo”, no creas que te dicen otra cosa. A mí nunca me ha ayudado mucho la nación española para mi trabajo, mucho más me ha ayudado Alcobendas o el ayuntamiento de Alcobendas que gente mucho más poderosa.

¿De dónde puede venir esto?

F.H: Esto es muy antiguo y me temo que vuestra generación sigue pensando lo mismo. Es muy difícil borrar las cosas de siglos y siglos. ¿Que quién tiene la culpa? Los sucesivos gobernantes. Yo creo que este país nunca ha tenido unos gobernantes con la cultura necesaria para tratar de elevar la cultura del pueblo. Y eso no hay quien lo arregle.

En el último año ¿qué otras muestras tuyas han podido verse?

F.H: En Valencia se vio, precisamente, “Línea de playa”. Después en Cataluña tengo una pequeña participación en una gran Mostra donde están todos los grandes fotógrafos del mundo, sobre el mar. Y, ahora mismo, de momento, ahora mismo…

¿Y planes de cara a 2010?

F.H: En 2010 imposible, pero bueno, lo de “Mediterráneo” no he tirado todavía la toalla de que lo puedan ver aquí en España. Estuvo a punto la cosa, se vino abajo por una razón política, pero es este país es muy difícil hacer algo porque si te cambian un político cambian todo o casi todo de lo que van a hacer. Y así no se  puede ir a ningún sitio.

Hablas de que iba a ser aquí pero no pudo ser al final por un cambio político ¿En dónde?

F.H: En Cataluña. Hombre, la producción costaba cara, vamos a ser realistas. La exposición era casi de un metro y medio. Pero bueno, si de pronto a Cataluña ya no le interesa el Mediterráneo… A Madrid le interesa menos, desgraciadamente le falta el mar.

Luis Alberto Martín

Autor

redacción
Equipo de redacción de enalcobendas.es
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